Yves Saint Laurent

El maquillaje de YSL se resume en color luz y ritual

Espíritu parisino: París es el lugar de nacimiento de la marca, el símbolo de un estado mental que se aplica totalmente a la marca. Paris es la ciudad por excelencia, la ciudad de la luz, la ciudad del amor, la ciudad de la vida, de la belleza, de la cultura, de las revoluciones, de la marginalidad, de la mezcla de culturas, el centro del mundo para quienes viven allí y la cuidad en lo que el corazón en la que el corazón late más deprisa.

“París soy yo, Yves Saint Laurent es París” Yves Saint Laurent.

Para Yves Saint Laurent, la belleza no es sólo una cuestión de exigir lo mejor, es un modo de jugar y seducir, una promesa de asombro. El lujo absoluto de una personalidad, el adorno de las heroínas de Yves Saint Laurent.

Con Yves Saint Laurent la belleza se convierte en un ritual, una mujer que se perfuma su fragancia o se aplica el maquillaje ante la mirada de los demás, es una mujer que trasmite en público la energía de su compromiso, ver y dejarse ver magnificada como una diosa.

“El mejor maquillaje de una mujer es la pasión” Yves Saint Laurent.

El maquillaje Yves Saint Laurent es la faceta más atrevida de la marca, siempre sorprendente e impredecible. En evolución constante es, -al igual que la moda- el antídoto definitivo para la rutina. La mujer Yves Saint Laurent reinventa su modernidad haciendo malabares con sus paradojas, en algún punto entre el control y el abandono, la fuerza y la vulnerabilidad.

Al combinar, contrastar, superponer y yuxtaponer la luz y la sombra, crea poderosos efectos que destacan su feminidad de forma espectacular.